Si al final de la quincena sientes que mover tu dinero sigue siendo lento, caro o complicado —entre comisiones, transferencias que tardan horas o días y comercios que solo aceptan efectivo—, no es solo una percepción personal. En México, el sistema de pagos aún arrastra un rezago tecnológico importante, justo cuando nuevas alternativas digitales comienzan a ganar terreno y a cambiar la forma en que se transfiere valor dentro y fuera del país.
Este contraste entre la vida financiera cotidiana y el avance tecnológico global coloca a México en un punto decisivo. Mientras el uso de efectivo sigue creciendo, los pagos en tiempo real y las stablecoins emergen como opciones que buscan resolver problemas estructurales del sistema actual.
El rezago tecnológico y sus costos reales
La adopción limitada de tecnología avanzada continúa afectando la eficiencia del sistema de pagos en México. De acuerdo con ACI Worldwide, 55% de los ejecutivos del sector reconoce que su organización no aprovecha plenamente la tecnología disponible, mientras que solo 36% cuenta con una hoja de ruta clara de modernización y apenas 25% ha comenzado a retirar infraestructura heredada.
Este rezago no es un tema técnico aislado. En la práctica, se traduce en:
- Mayores costos operativos para instituciones y comercios.
- Menor eficiencia en transferencias y liquidaciones.
- Mayor exposición al fraude y a la cibercriminalidad, debido a sistemas antiguos y fragmentados.
Para los usuarios finales, estos problemas suelen reflejarse en comisiones elevadas, procesos poco claros y tiempos de espera innecesarios, especialmente en pagos interbancarios o transacciones comerciales.
El efectivo sigue creciendo en México
El desafío se vuelve más evidente al observar el comportamiento del efectivo. Al cierre de 2025, la demanda de circulante en México aumentó 7.6%, alcanzando 3 billones 545 mil millones de pesos. Este crecimiento refleja fricciones estructurales en el sistema de pagos electrónicos, como altas comisiones y limitaciones tecnológicas tanto para comercios como para usuarios.
Para muchas personas, el efectivo sigue siendo la opción más simple y confiable, incluso si no es la más segura ni eficiente. Para pequeños negocios, aceptar pagos digitales puede implicar costos que reducen su margen o procesos que no se ajustan a su operación diaria.
Pagos en tiempo real: una transformación en marcha
Frente a estas limitaciones, los pagos en tiempo real (RTP, por sus siglas en inglés) se han consolidado como uno de los motores de transformación más relevantes en América Latina. Según el informe Prime Time for Real-Time de ACI Worldwide, las transacciones globales en tiempo real superarán los 575 mil millones para 2028, lo que representará casi un tercio de todos los pagos electrónicos a nivel mundial.
En la región, Brasil y México destacan como potencias emergentes en este tipo de pagos. Se estima que PIX, el sistema brasileño, superará los 89 mil millones de pagos en tiempo real para 2028, posicionando a Brasil entre los tres principales mercados globales, junto con India y China.
Otros países también avanzan rápidamente. En Colombia, el sistema Bre-B, implementado por el banco central con respaldo tecnológico de ACI, ya suma más de 33 millones de usuarios y cerca de 185 millones de transacciones desde su lanzamiento en octubre de 2025.
Estos sistemas permiten transferencias inmediatas, disponibles las 24 horas, con costos más bajos y mayor certeza para usuarios y comercios.
Inclusión financiera y beneficios económicos
Más allá de la velocidad, los pagos en tiempo real tienen un impacto directo en la inclusión financiera. Un estudio conjunto de ACI Worldwide y el Centre for Economics and Business Research (Cebr) señala que la adopción de RTP está vinculada con mayores niveles de inclusión, especialmente entre jóvenes, mujeres y personas de menores ingresos.
En cinco economías emergentes clave —incluidos Brasil y México—, estos sistemas podrían generar hasta 199.7 mil millones de dólares en beneficios económicos para 2028. Esto incluye mayor eficiencia en pagos, reducción de costos y una mejor integración de personas que hoy dependen casi exclusivamente del efectivo.
Stablecoins: competencia y complemento
En paralelo, las stablecoins están ganando tracción al abordar fricciones críticas del sistema financiero regional, en especial en pagos transfronterizos. En América Latina, las comisiones por remesas superan en promedio el 5%, los tiempos de liquidación pueden extenderse por días y la volatilidad cambiaria suele erosionar el poder adquisitivo de quienes reciben estos recursos.
De acuerdo con un reporte de McKinsey, la circulación de stablecoins se ha duplicado en los últimos 18 meses, impulsada por avances regulatorios en Estados Unidos y Europa que han contribuido a legitimar su uso y a acercarlas al sistema financiero formal.
Para muchos usuarios, estas herramientas representan una alternativa más rápida y barata para mover dinero entre países, aunque todavía enfrentan retos importantes.
No es una carrera de un solo ganador
Desde la perspectiva de ACI Worldwide, ni los pagos en tiempo real ni las stablecoins son soluciones aisladas. Ambos enfrentan desafíos relacionados con interoperabilidad, integración con sistemas domésticos y marcos regulatorios en evolución.
En este contexto, la capacidad de orquestar múltiples rieles de pago se vuelve crítica para garantizar eficiencia, seguridad y escalabilidad. Como señala Alberto Olivares, head de América Latina de habla hispana en ACI Worldwide: “El futuro de los pagos no consiste en elegir a un solo ganador, sino en habilitar estabilidad, confiabilidad y opciones”.
Un punto decisivo para México
Los datos muestran que México se encuentra ante una decisión clave. La persistencia del efectivo, el rezago tecnológico y la rápida expansión de nuevos rieles digitales exigen una modernización profunda de la infraestructura de pagos.
Para ACI Worldwide, avanzar hacia plataformas interoperables, seguras y basadas en inteligencia será fundamental para mejorar la eficiencia del sistema financiero, fortalecer la inclusión y sostener el crecimiento económico en los próximos años.
Entender estos cambios no es solo un tema para bancos o reguladores. También impacta directamente en cómo manejas tu dinero, cuánto te cuesta moverlo y qué tan fácil es acceder a servicios financieros más eficientes.
Modernizar los pagos significa reducir fricciones, ganar tiempo y tomar decisiones financieras más inteligentes.
¿Cómo prefieres pagar hoy y qué te frustra más del sistema actual? Cuéntanos en los comentarios.
